Meditación

Esta página tiene como objetivo informar sobre el taller de meditación budista tibetana que se ofrece en distintos puntos de la zona sur de Madrid.

  • ¿A quién va dirigido este taller?

a6261-2A cualquier persona a quien le resulte interesante aprender a hacer meditación en general, y meditación budista tibetana en particular, para ofrecerles algún tipo de beneficio:

-Personas que, en general, buscan un significado a sus vidas.
-Personas que sienten que necesitan algún tipo de espiritualidad o práctica trascendental en sus vidas mundanas y materialistas.
-Personas que sufren problemas como una ruptura sentimental, un despido laboral, un conflicto familiar…
-Personas con patologías que afectan al funcionamiento de la mente: Trastorno por Déficit de Atención, Hiperactividad, Síndrome de Tourette, ansiedad, depresión, ciertas formas leves de esquizofrenia, autismo, etc. La comunidad científica internacional, incluyendo a los más respetados expertos mundiales en áreas como neurología, psiquiatría, psicología, etc., avala el gran valor de la meditación.
-Personas con una vida cotidiana ajetreada, con estrés, prisas, agitación mental…
-Y por supuesto, personas interesadas en conocer el budismo tibetano. Quienes ya llevan cierto tiempo practicándolo también pueden encontrarlo interesante.

  • ¿Hasta qué punto puedo esperar que me ayude o me beneficie?

Eso depende de las circunstancias personales, pero también del entusiasmo y la motivación… dos factores que precisamente también resultan muy beneficiados con la meditación, con lo que la pereza, pensar que no servirá de nada o que no lo haremos bien, no son excusa. Aprender a hacer meditación puede ser, según sea esa motivación personal, un simple aliciente agradable que añadimos a nuestra rutina cotidiana para relajarnos, o puede ser algo de un impacto enorme que nos cambie la vida para siempre, a menudo desde el primer momento. Depende del interés que se muestre, pero sobre todo de tener una motivación honesta con uno mismo: ¿Quiero evadirme y relajarme un rato de vez en cuando? ¿Quisiera dejar de llorar la muerte de un ser querido sin sentirme culpable? ¿Reconozco que mi carácter me ha traído problemas? ¿Siento que deseo acercarme a una forma de pensar y vivir más espiritual o trascendental? ¿Me ha dado buen rollo el Dalai Lama y tengo curiosidad?

  • Es que a mí no me interesan esas cosas espirituales, alternativas, new age… 

Quienes conocen por primera vez en qué consiste realmente la meditación, e incluso el budismo tibetano -con todos esos símbolos, rituales y demás- se dan cuenta de que en realidad tiene muy poco que ver con el movimiento espiritual que podríamos llamar esotérico. Más bien es una ciencia dedicada a estudiar de forma muy profunda y minuciosa la naturaleza de la mente, su comportamiento, etc. en vistas a un objetivo último tan específico como universal: La ausencia de sufrimiento. En realidad, si en las últimas décadas la meditación budista tibetana ha encontrado un aliado, no ha sido en tarotistas ni sanadores milagrosos, sino en la ciencia moderna de más alto nivel.

  • De todas formas, el rollo religioso me echa para atrás…

El budismo no ve con buenos ojos el proselitismo: Está muy mal visto buscar adeptos, conversos o como lo quieras llamar. En el taller se deja claro que hacemos meditación budista, común a cualquiera de las escuelas de la tradición tibetana, aunque a nivel personal el instructor esté vinculado a la escuela de Su Santidad el Dalai Lama.

Si te llama la atención, sientes curiosidad y con el tiempo acabas considerándote budista, estupendo. Si no, estupendo también. El taller está ideado de forma que pueda resultar beneficioso e interesante a personas en general aunque nunca hayan tenido ningún tipo de relación o interés por el budismo, independientemente de sus creencias espirituales, si es que tienen alguna, y no se requiere -ni se pretende- que nadie se haga budista.

La razón de ser de las enseñanzas de Buda es estudiar las causas de la felicidad y del sufrimiento para saber cómo acercarnos a lo primero y alejarnos de lo segundo. Por supuesto, si alguien con el tiempo decide que quiere ser budista, se considera algo muy positivo porque significa tener un interés sincero y decidido a profundizar en esta sabiduría y sus prácticas. Pero no es ese el objetivo, ni de este taller, ni del budismo en general.