Relación entre los Tres Aspectos Principales y las Cuatro Nobles Verdades

Esta mañana el taller de Alcorcón celebrado hoy para recuperar el de agosto, que no se hará porque Escuela Tarantos cierra por vacaciones hemos hecho una introducción a los Tres Aspectos Principales, uno de los textos más breves pero aún así más completos redactados por el gran maestro Lama Tsongkhapa en el siglo 14, y hemos visto la importancia de establecer una buena motivación para familiarizarnos con estos Tres Aspectos Principales.

De forma breve, son:

Renuncia – Aunque en un sentido más amplio nos llevaría muchísimo tiempo describir los distintos significados que tiene la renuncia en el pensamiento y la práctica budista, en este caso nos atenemos a su aspecto más estrictamente laico, simple y cotidiano: Contentarse de buena gana con aquello que uno tenga en un momento dado. Dejar de preocuparnos tanto por lo que tenemos o dejamos de tener, el qué dirán, las suposiciones, los ojalá y todas esas elaboraciones que lo único que hacen es atarnos a invenciones, deseos, proyectos, esperanzas, ambiciones, repulsas, rencores, miedos, incertidumbres… Comprender que no somos más felices en función de cuántos objetivos conquistemos ni cuántos de nuestros deseos se vean satisfechos.

En otros ámbitos del budismo tibetano, incluso dentro de la práctica meditativa por parte de personas que no son budistas, la renuncia también está relacionada a distintos niveles con la aspiración o motivación que tengamos para llevar a cabo nuestra práctica. Pero como digo, de momento vamos a quedarnos con este enfoque más cotidiano y básico.

Compasión – Cuando se habla de compasión como uno de estos Tres Aspectos Principales, no nos estamos limitando a la compasión como deseo honesto y desinteresado de que los demás se libren de sus penurias más graves, sino a lo que en budismo conocemos como bodichita.

Cuando hablamos de bodichita, hablamos de la aspiración, la misión, la razón de ser de los bodisatvas. Un bodisatva es una persona que no sólo ha desarrollado una inmensa humildad, no sólo practica meditación incluso hasta el extremo de alcanzar el dominio absoluto de su mente -acercándose más y más al Nirvana, lo que le supondría escapar definitivamente de todo sufrimiento- sino que además lo hace única y exclusivamente para beneficiar a los demás, facilitando que todos los seres sin excepción se vean libres de todo sufrimiento, tanto el actual como el potencial.

De manera más cercana, la mente de la bodichita nos beneficia en nuestra vida cotidiana ayudándonos a entender y asimilar que, del mismo modo en que yo deseo ser feliz y no experimentar cosas desagradables, el resto de los seres tienen exactamente ese mismo deseo también. Podemos comprobar esto fijándonos en cuando los demás se sienten alegres y contentos, especialmente cuando no se ven tan afectados por las miserias: Mientras que conquistar todos nuestros objetivos, sueños y ambiciones nos supone sacrificar invariablemente algo (dinero, tiempo, otras experiencias…) el gozo que experimentamos a ver cómo los demás dejan atrás un problema, se divierten, lloran de alegría, etc. nos puede servir para observar cómo esa plenitud maravillosa que sentimos es incluso más poderosa que cuando satisfacemos tal o cual deseo personal. Es una felicidad auténtica que no depende cuántos sueños hagamos realidad, cuántas satisfacciones conquistemos, ni qué intensos sean los placeres que sintamos.

Sabiduría – No se trata de una mera acumulación de conocimientos -algo que podría compararse a tener guardado muchísimo dinero bajo el colchón y no recurrir a él cuando tuviéramos problemas económicos-, ni siquiera a quedarse en la mera comprensión intelectual de tal o cual concepto, sino a desarrollar la mente que es capaz de discernir, diferenciando qué es provechoso y debería adoptarse, qué es dañino y debería abandonarse, etc. Haciendo un símil, podríamos decir que debemos saber cómo funciona una cosa para saber cuándo no funciona correctamente, y arreglarla dado el caso.

Así, observando cómo aparece en nuestra mente una emoción aflictiva como la envidia, la pereza, la incertidumbre, el miedo, el enfado, etc. seremos capaces de aplicar los antídotos adecuados. Dicho de otra forma: Sabremos qué está fallando, por qué no funciona bien, qué debemos hacer para repararlo, y tener en nuestra mano las herramientas necesarias. Esto  último nos lleva a establecer una relación directa entre estos cuatro factores (la meditación propiamente dicha y el desarrollo de la renuncia, la bodichita y la sabiduría) con la primera y más importante enseñanza del Buda: Las Cuatro Nobles Verdades.

 Cuatro Nobles Verdades Meditación, sabiduría, renuncia, bodichita
 El sufrimiento existe. La meditación nos ayuda a observar que, efectivamente, sufrimos.
El sufrimiento existe debido a causas y condiciones. La meditación hace que generemos sabiduría en relación a por qué sufrimos.
El sufrimiento puede ser extinguido. La sabiduría nos permite ver que sufrimos por no desarrollar renuncia.
El sufrimiento es extinguido siguiendo el camino correcto La renuncia al interés propio hace que practiquemos la bodichita; la mente que estima a los demás más que a uno mismo.

Como véis, en Los Tres Aspectos Principales del Camino, Lama Tsongkhapa resumía de forma muy clara, práctica y accesible toda la base fundamental de la enseñanza del Buda. Una enseñanza que no tiene como objetivo que la gente se haga budista, sino que cualquiera pueda beneficiarse, comprendiéndolo, progresando y eventualmente logrando alcanzar ese estado de “sufrimiento nivel cero”.

Nos vemos el próximo día.

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